Mirar el mar
Se me ahogan
En el perfecto horizonte
Los vacíos azules
Y los calambres sinapsicos.
Son tantas las aves
Tantos patrones en vuelos
Que se vuelve imposible.
Cohagulos dulces bajan por la cuenca
Desembarcan cerca tan cerca de la costa
No sucede el encuentro
Ni la simbiosis.
Cohagulos de veneno bajan por la cuenca
Se impregnan en mis arterias
En las puntas de mis dedos
Y en el dolor de mi columna.
Desentrañar está muchedumbre
Sugiere quietesito el mar
Pero de tanto pez, gaviotas, huajacho
Se me hace difícil pensar
Pensar en algún consejo.
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